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    "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido..."
     

     

    viernes, marzo 10, 2006

    Las estadísticas están para romperlas

    Era el partido de su vida. Todos sus esfuerzos se habían concentrado en llegar en plena forma a la final de la Champions League, y por lo visto habían dado el fruto esperado. Lo que no estaba dispuesto a soportar era que un gesto antideportivo y vil, estropeara su debut mundial. Tras una espectacular jugada individual esquivando a cuatro defensas en el área rival, fue víctima de un patadón criminal que estuvo a punto de cobrarse su integridad física. Tras revolcarse sobre el césped por el insoportable dolor durante unos segundos, se quejó al árbitro. Este ni si quiera le miró. Ignoró sistemáticamente sus gritos desesperados y su indignación manifiesta, al igual que los dos jueces de línea y el árbitro asistente. No se consideró falta ni tarjeta.Ni si quiera sus compañeros le hicieron caso. Y entonces fue cuando, herido profundamente en su orgullo, abandonó el césped y se dirigió al vestuario sin decir ni una sola palabra. Las ochenta y ocho mil personas que asistían como público, los dos equipos con cuerpo técnico y directivo incluidos, los trescientos diez empleados del club local, los cuatro árbitros, los dieciséis recogepelotas, los doscientos noventa y tres periodistas, fotógrafos y cámaras, los ciento veinte agentes de seguridad, y los catorce perros policía; todos, quedaron boquiabiertos al presenciar lo que se estaba produciendo ante sus ojos. Era la primera vez en sus vidas que veían un balón de fútbol marchase del partido por iniciativa propia.

    PIN-HEAD @ 03:28 -+-+- |

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    La magnitud de mi tragedia