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    "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido..."
     

     

    jueves, noviembre 24, 2005

    Nimiedades cotidianas

    Supo en ese momento que su vida terminaba, que todo por lo que había luchado se desvanecía como si nunca hubiese existido. Sus sueños y esperanzas se diluían como azúcar en café caliente y todos sus sacrificios eran ahora vanos y absurdos. Pensó en su mujer y sus hijos, y esbozó una leve sonrisa emocionada. Deseó que todo les fuera bien en su ausencia y que no le olvidaran nunca. Se preparó para sentir el peor de los dolores imaginables. Y lo sintió. El enorme metal entró violentamente por su espalda y apareció en su vientre, desgarrando sus entrañas. Quedó completamente ensartado. Antes de desvanecerse, sin embargo, vió lo que parecía ser una alucinación propia de la pérdida de sangre: una inmensa cantidad de liquido rojo oscuro se precipitaba desde lo alto, empapando su moribundo cuerpo, mientras oía una misteriosa voz, profunda y poderosa como un trueno, que parecía venir desde todas partes a la vez...

    - ¡Su puta madre! ¡Otra vez me he pinchado con el jodido anzuelo! Estos gusanos no se están nunca quietos. Niño, pásame las tiritas. - y el anciano lanzó el cebo al agua para seguir pescando junto a su nieto. Como si nada.

    PIN-HEAD @ 04:32 -+-+- |

    -+-+-+-+-

     

    La magnitud de mi tragedia