• This page is 
powered by Blogger. Isn't yours?
  • Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
  •  
     


    »Otros blogs«

  • Mondo Píxel

  • Focomelos, the blog

  • La Petite Claudine

  • Lametones de Amor

  • Borovnia's world

  • Pícara in Wonderland

  • El País de Nunca Jamás

  • Bad Movie Scene

  • In the name of Goth!

  • Vol.2

  • Desespero's Journal

  • Sin Alas

  • Despertar Soñando

  • La Belle Dame

  • Selenita from Outer Space

  • Nyx Horizon

  • Muerde o serás mordido

  • Pensamientos en la Noche

  • »Links«

  • Retro TV Intro's

  • Pildore Factory



  • »Archivos«

    01/01/2004 - 02/01/2004 02/01/2004 - 03/01/2004 03/01/2004 - 04/01/2004 04/01/2004 - 05/01/2004 05/01/2004 - 06/01/2004 07/01/2004 - 08/01/2004 08/01/2004 - 09/01/2004 10/01/2004 - 11/01/2004 11/01/2004 - 12/01/2004 12/01/2004 - 01/01/2005 01/01/2005 - 02/01/2005 02/01/2005 - 03/01/2005 03/01/2005 - 04/01/2005 06/01/2005 - 07/01/2005 08/01/2005 - 09/01/2005 09/01/2005 - 10/01/2005 11/01/2005 - 12/01/2005 12/01/2005 - 01/01/2006 02/01/2006 - 03/01/2006 03/01/2006 - 04/01/2006 04/01/2006 - 05/01/2006


    "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido..."
     

     

    jueves, noviembre 24, 2005

    Falsas esperanzas

    Son todas unas zorras. Sonará misógino, pero no hay más explicación que esa. Tres horas (tres!) siguiéndola por todo el hipermercado disimuladamente pero dejando que se vieran mis intenciones. Intercambios de miradas que no dejaban lugar a dudas. Sus contoneos eran la respuesta. Ese precioso culo apretado y eso inmensos pechos asomando por su escote. Una auténtica diosa de unos 25 años paseando su carrito vacío por el establecimiento. Era obvio que buscaba algun tío con el que pasar el resto del día intercambiando fluidos en cualquier motel de carretera. Y ese era yo. Estaba completamente seguro de que aquella noche acabaría tirándome a esa rubia de mirada felina y labios carnosos. Me decidí a dar el paso definitivo y caminé hacia ella mirándola fijamente mientras me sonreía. Su cara parecía expresar un 'ya era hora'. Se le notaba que llevaba rato esperando a que yo tomara la iniciativa, y al fin lo hice.

    - Hola preciosa.
    - Hola guapo, ¿cómo te llamas?- santo Dios, era un jodido ángel caído del cielo. Su voz era dulce y acaramelada. Desprendía un sutil olor a perfume caro. Y no dejaba de sonreirme.
    - Roberto ¿y tú?- no me dejé intimidar. No pensaba titubear ni un sólo instante. Soy un tío seguro de mí mismo. Conozco mis posibilidades y sabía que la presa estaba ya atada.
    - Me llamo Mayra. Toma, cielo.- me ofreció algo con su mano derecha cerrada y lo dejó caer sobre la mía.

    Al principio supuse que era alguna nota subida de tono diciéndome el lugar y la hora para nuestro encuentro. Pero no. Cuando noté la forma y el peso de aquel objeto en mi mano, no podía creérlo. Miré lo que era y vi que no me equivocaba. Desconcertado y herido en el orgullo, la miré a los ojos con rabia.

    - Zorra asquerosa.

    Di media vuelta y me largué de allí indignado y dolido. Volvi junto a la sección de carnes, donde mi madre seguía comprando y le cogí la mano. Mentalmente, seguía maldiciendo a aquella maldita ramera rubia. De acuerdo que yo tuviera seis años, pero regalarme una puta piruleta me parecía un insulto.

    PIN-HEAD @ 17:44 -+-+- |

    -+-+-+-+-

     

    La magnitud de mi tragedia