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    "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido..."
     

     

    miércoles, marzo 30, 2005

    Las palabras mágicas

    Estaba radiante. Siempre se suele decir eso de una novia el día de su boda, pero esta vez era completamente cierto. Todos los invitados la miraban sonrientes y emocionados. Su belleza iluminaba las caras de los presentes. Entró por la puerta de la iglesia acompañada de su padre, y avanzó hacia mi paso a paso por el pasillo central, tal y como habíamos estado ensayando semanas atrás.

    Se sentó ante el altar y empezó la ceremonia. Había tanto amor entre nosotros que no pude dejar de mirarla durante todo el sermón. Ella sonreía y me miraba tímidamente. Sus profundos ojos azules brillaban de ilusión, y por sus mejillas goteaban las lágrimas. Su mirada dirigida al suelo, ausente, parecía demostrar que toda nuestra vida juntos estaba pasando en esos momentos por su mente, como una película. Un pequeño escalofrío pareció sacudirla. Probablemente estaba recordando una de mis caricias o besos, en alguno de esos momentos que quedan grabados a fuego en la memoria, como una postal de aquello que nos hace felices.

    Tras veinte minutos de sermón, al fin, dije las palabras mágicas que todo el mundo estaba esperando oír:

    - Yo os declaro marido y mujer. - y algo dentro de mi se rompió para siempre.

    PIN-HEAD @ 19:16 -+-+- |

    -+-+-+-+-

     

    La magnitud de mi tragedia