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    "Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido..."
     

     

    miércoles, diciembre 08, 2004

    La ineludible decisión de Inmaculada Llorent

    Inmaculada Llorent había decidido abortar. No tenía ni ganas ni los medios económicos suficientes para criar y mantener a un niño. Estuvo toda la noche sopesando los pros y los contras, mientras contemplaba los artículos infantiles que le habían regalado días atrás. Una cuna azul con pequeños juguetes colgando sobre el lecho, un osito de peluche con una gorra ridícula, un kit completo de higiene infantil con todo lo que una ‘madre 10’ pudiera necesitar en caso de emergencia. Debería vender o regalar todo eso, pero no era un asunto que la preocupara en exceso. La decisión verdaderamente importante sólo tenía dos respuestas posibles: sí o no. El balance final la había llevado inhexorablemente, razón tras razón, hasta el definitivo ‘sí’. Y ya no pensaba echarse atrás.

    Se levantó de la cama con frialdad, sin pararse a pensarlo por última vez, evitando las dudas. Se dirigió a la cuna que tenía a un par de metros, con la almohada entre sus dos manos, a unos centímetros de su pecho y con la mirada fija en el bebé que yacía allí dormido. Debía hacerlo y lo hizo. Abortó, aunque tuviera que ser algo más tarde del plazo estipulado por la ley.

    PIN-HEAD @ 13:41 -+-+- |

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    La magnitud de mi tragedia